Ayer
que viajaba en el camión de regreso a casa, observé que el 70% de los
usuarios del transporte llevaba la cabeza gacha, mientras que yo observaba las
crecientes jorobas que salían de sus espaldas. En esta sociedad mediatizada y
con el uso exagerado de dispositivos móviles, me doy cuenta que al pasar de los
días las personas nos vamos evadiendo de la realidad, tal vez el estrés, la
obsesión del morbo por ver qué hace fulano o perengano, no lo sé, pero me pongo
a pensar ¿Dónde está el límite por saciar nuestra adicción a las redes sociales
o a los dispositivos móviles? ¿Esto se está convirtiendo en un pandemónium
incontrolable?, son preguntas que me hago en voz alta, pero es preocupante ver
que las personas ya no nos damos la oportunidad de disfrutar el trayecto de regreso a casa. Un poco para meditar y reflexionar esta situación, encontré este vídeo en la red que me parece muy ad hoc al tema.